Cómo darle a tu hijo espacio para que crezca
Después del primer año, los niños crecen a un ritmo más lento y el apetito quizás disminuya. Exploran comer por sí solos, primero con los dedos y luego con los utensilios desde los 15 a los 18 meses. Dale a tu hijo muchas oportunidades para que practique estas habilidades pero ayúdalo cuando surjan las frustraciones. A medida que se desarrollan las habilidades, da un paso atrás y deja que tu hijo asuma el mando. Asegúrate de brindarle meriendas nutritivas adicionales al menos una o dos veces al día, además de las tres o cuatro comidas regulares. Necesitan una variedad de alimentos de todos los principales grupos: granos, frutas, verduras, leche, carne, frijoles y aceites.
Explota todo el valor de la leche
La leche es importante en la dieta de un niño pequeño porque aporta calcio y vitamina D que ayudan a la formación de huesos fuertes. Entre las edades de uno y dos años, los niños pueden tomar leche entera que contiene las grasas en la dieta que necesitan para su crecimiento normal y para el desarrollo del cerebro. Después de los dos años, las comidas deben complementarse con leche o con productos lácteos para satisfacer las necesidades de los huesos y los dientes que crecen.
Cómo lidiar con los niños pequeños a la hora de comer
Es normal que un niño, que con gusto "comía de todo", de repente e inexplicablemente, se vuelva difícil de alimentar. Algunas veces puede hacer rabietas. El niño podría rechazar todos los alimentos saludables que los padres le sirven o exigir siempre la misma comida.
Los padres conscientes se sorprenden y se inquietan cuando su hijo:
- no quiere comer
- juega con los alimentos en lugar de comerlos
- come menos de lo normal
- le desagradan y rechaza las verduras, las frutas, la carne o la leche
- se queja por la masticación
- exige los mismos alimentos en todas las comidas
- prefiere la "comida chatarra" a los alimentos sanos
- hace un desastre en la mesa
- hace rabietas por la comida
Todos estos comportamientos –que sorprenden, inquietan y molestan a los padres- son típicos de los niños y pueden ser controlados con paciencia y perseverancia.
Se si producen batallas para comer, los padres deben respetar las necesidades del niño mientras se aseguran de que consuma los nutrientes correctos. No olvides: Los padres deciden qué comidas y tentempiés saludables ofrecer y cuándo hacerlo. Los niños pueden controlar cuáles de estos alimentos saludables comen, qué cantidad comen y si los comerán o no.
Un buen modelo es ofrecerle tres comidas y dos o tres colaciones al día. Los niños que 'pican' continuamente no tienen apetito a la hora de las comidas. Beber demasiado jugo o leche entre las comidas puede llegar a tener el mismo efecto.
Aprende más sobre los niños que no comen bien.
Las opciones de comidas saludables y tu forma saludable de comer
Consejos para alimentar a los niños pequeños
- Dale a tu niño pequeño los mismos alimentos que come el resto de la familia, al mismo tiempo
- Programa las comidas y las meriendas regulares: tres comidas principales y dos o tres meriendas por día
- Ofrece una amplia variedad de alimentos frescos de todos los grupos principales
- Brinda opciones creativas de sabores, colores, texturas y prepara los alimentos de forma que creen un atractivo visual
- Permite que los niños pequeños respondan a sus propios llamados internos de hambre o saciedad – nunca lo forces a que coma
- Ofrece pequeñas cantidades de alimentos nutritivos a la vez; no ofrezcas alimentos con muchas calorías y pocos nutrientes
- Trata que el horario de las comidas sea agradable y evita alimentos que pueden causar que se ahogue como uvas, hot dogs, palomitas de maíz, nueces, zanahorias crudas y caramelos duros
- Limita el consumo de jugos y de otras bebidas azucaradas
- Deshazte gradualmente del biberón y comienza a darle una taza, una cuchara y un tazón
- Alienta a tu hijo a que participe en actividades físicas
- Monitorea el crecimiento de tu hijo
- Sé un buen ejemplo por medio de tus propios hábitos alimentarios saludables