Señales de problemas con la alimentación
Los síntomas de problemas con la alimentación con fórmula podrían ser vómito, dolor y distensión abdominal, gases, diarrea y erupción cutánea. La consistencia de las heces y la frecuencia de las evacuaciones también son indicadores clave.
Regurgitar y vomitar. Más de la mitad de los bebés regurgitan hasta cierto punto después de comer. Este es un problema común relacionado con la alimentación de los bebés. Regurgitar suavemente de vez en cuando no es un problema de salud importante, y a menudo se debe al hecho de que los músculos del sistema digestivo del bebé no han desarrollado por completo. Vomitar es expeler el contenido del estómago a través de la boca con fuerza, lo que generalmente molesta al bebé. Esto puede ser más serio y podría ser un síntoma de alergia.
Gases e irritabilidad. Muchos bebés sufren de gases e irritabilidad, que pueden estar relacionados con la incapacidad para digerir la lactosa. Los gases pueden acumularse en el sistema digestivo del bebé y causarle distensión y molestias.
Cólicos. Al llanto excesivo se le conoce como cólico, y puede estar relacionado con la sensibilidad a la proteína en la fórmula del bebé. Otros síntomas de la sensibilidad a la proteína de leche pueden ser diarrea, erupciones cutáneas y problemas para dormir.
Consistencia y color de las heces. Las heces normales pueden ser blandas y pastosas o más formadas, dependiendo de tu hijo y del tipo de alimentación que hayas escogido. Las heces de bebés amamantados con leche materna son a menudo blandas. Las heces de los bebés que se alimentan con fórmula podrían lucir pastosas. Las heces pueden tener color amarillo verdoso a amarrillo amarronado y cambiarán cuando se agreguen alimentos sólidos a la dieta.
Frecuencia de las evacuaciones intestinales. Las evacuaciones intestinales son distintas en cada bebé y con cada tipo de dieta. Los recién nacidos amamantados con leche materna podrían evacuar hasta diez veces al día, a menudo después de cada amamantamiento, mientras que otros podrían tener una sola evacuación, cada tercer día.
Diarrea. La diarrea generalmente es delgada, acuosa, con moco y olor nauseabundo. Puede estar relacionada con otras enfermedades y debes comunicarte con tu profesional de la salud. La deshidratación puede ser una consecuencia preocupante cuando se produce un caso de diarrea.
Estreñimiento. Una equivocación común es pensar que si tu hijo no evacúa los intestinos todos los días, está estreñido. No siempre es así. El estreñimiento se caracteriza por heces más duras que son más difíciles de evacuar.
Los gases y más
Asegurar que tu bebé reciba los nutrientes que necesita es importante para su crecimiento y desarrollo. Los problemas en la alimentación pueden interferir si su alimentación no se realiza adecuadamente, o se resiste a ser alimentado a causa de las molestias asociadas.
- Sin regurgitación – alimenta a tu bebé en posición vertical y evita alimentarlo cuando está acostado (trata de mantenerlo en posición vertical durante unos 30 minutos después de comer)
- Más no siempre significa mejor – si tu bebé tiene un estómago demasiado lleno, puede aumentar la probabilidad de regurgitación
- Evita que juegue de forma intensa después de la alimentación – el exceso de actividad puede afectar más a los bebés sensibles
- Eructos frecuentes – trata de alimentar a tu bebé antes de que tenga demasiada hambre, ya que ingerir la fórmula demasiado rápido puede dar lugar a problemas de regurgitación
- Mantente alerta con el vómito – llama a tu pediatra inmediatamente si tu bebé vomita repetidamente
- Vigila las heces – habla con tu pediatra si tienes preocupaciones acerca de las heces de tu bebé (lo que es considerado normal en cuanto a la frecuencia, color y la consistencia de las heces varía ampliamente entre los bebés, el pediatra puede ayudarte a determinarlo)
Pregúntale a tu médico
Aprende a reconocer los síntomas de los problemas relacionados con la alimentación de los bebés y habla sobre tus inquietudes con tu médico que es quien podrá descartar otras causas de estos síntomas. Es probable que tu médico te recomiende la fórmula más adecuada para tu bebé.